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ALMARía Escuela

Dormir lo viejo, despertar lo eterno

A veces me distancio de mí, pero vos, vos siempre estás. Y en el sinsabor me recuerdas la dicha de Ser entre la multitud, una chispa más.

Entre sueños pongo a dormir lo que ya no es y despierto a besos lo que crece. Sin urgencias, sin forzar, todo me encuentra porque siempre estás.

Somos entredichos y dichas, somos tormentas que embelesan por sus arcoíris, somos sol de mayo y un café al atardecer. Somos las lágrimas de lo que no decifra el enigma de vivir. 

Perderse por la insignificancia es parte de que el sentido nos encuentre, motor de vida siempre es la misma vida. Ni más ni menos, a Dios gracias.

 A veces hay que tocar la liviandad o el sinsentido para que el verdadero sentido emerja desde adentro, sin esfuerzo, como un regalo.

 

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